martes, 2 de marzo de 2010

Tan solo....

Una calle, una fría tarde, un viejo hombre paseando y un recuerdo pisándole los talones.

El viejo se sentó en un banco, quizás sería el mismo donde siempre se sentaba cada vez que iba a pensar.
Recordaba aquel funesto día, aquella batalla, cuando el aún era comandante de infantería en Varsovia.
El nunca compartió los radicales ideales de su país, pero en cuanto los rusos empezaron a avanzar desde principios de 1943 contra las líneas Alemanas de forma irreversible, el viejo Comandante se dió cuenta de su labor para con su país.
Prusia oriental estaba cayendo y las líneas cada vez se acercaban más a Konigsberg, pero lo que más aterraba a nuestro personaje era el recuerdo de sus hombres perdidos.

Cuatrocientos soldados murieron debido a la mala retirada ejecutada por sus hombres, ojalá hubiese podido acudir con ellos y haberlos guiado hacia un escape seguro, pero no fue así.
Y es que el antaño joven Comandante no supo actuar bajo la presión del momento, una mala decisión por un momento, a pesar de no haber sido la que más deseaba por aquel entonces, lo persiguió toda su vida como si de un fantasma se tratase.

Bajo presión a veces no se toman buenas decisiones

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