Precioso es el cielo cuando el día cae en la tercera estación del año, poblado de estrellas las cuales impregnan el firmamento de belleza y misterio.
Algunos incluso podemos pasar tiempo observándolas en medio de la noche, por lo que a mi respecta me inducen a pensar, a reflexionar sobre mi vida, unas veces de manera positiva y puede que otras más negativas.
Pero te encuentras en un momento en el cual eres libre de levantar la cabeza hacia el cielo , observar y darte cuenta de que vivimos en un mundo cada día más pequeño.
¿Pueden darnos las estrellas esperanza?¿ánimos?¿hacer que creamos en nosotros mismos otra vez?
¡Los focos del universo nos marcan un nuevo futuro!, desde tiempos remotos el hombre siempre las ha observado atónito ante el halo de misterio que las envuelve.
Y es en verano cuando más suelo verlas, cuando puedo observarlas en todo su esplendor.
Quizás esta afición por las estrellas sea algo que me pierda, es posible que sueñe con verlas algún día con una mayor claridad, sin esa capa de gases interponiéndose entre mi y esos mágicos puntos del cielo.
Hay que ver lo que uno puede llegar a pensar con observar el cielo en una noche de verano......
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